Nota Publicada en Diario Convicción. Martes 23 de junio de 1981.
La obra genial de Verdi está más jóven que nunca y el público se transformó en parte del espectáculo.
Un magnífico Otello presentó el domingo el Teatro Colón. Un Otello del que el Teatro puede sentirse orgulloso. La iradiante personalidad de Plácido Domingo dio al protagonista una verosimilitud trágica dificilmente olvidable. La belleza de su timbre y la redondez de su registro central y grave, se lucieron en plenitud en una parte que tanto lo requiere.
Su interpretación es intensamente interior, y por completo desprovista de efectos fáciles. Aída Calamera se enfrentó con el personaje ingrato, duro y desagradable de Emilia. Gracias a la autoridad y recursos de buena ley de que dispone la cantante, a Emilia le bastaron unos pocos compases para adquirir existencia dramática.
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